Recuerdo hace unos cuantos ayeres haber visto la portada del Doo Bop en los estantes de una tienda de discos. Yo en ese tiempo estaba metido en otro tipo de música, y nada que no fuera rápido y ruidoso no me gustaba. Aún así, esa portada me intrigaba en demasía, se percibía un alto grado de locura en su composición, esa sencilla imagen de Davis tocando su trompeta, algo no era común ahí, la candidez de la fotografía me hacía imaginarlo en estados alterados de conciencia, probablemente en un departamento en Nueva York, rodeado de bohemios locos, que aún recitaban chairamente los poemas de Ginsberg y tomaban Ajenjo.

El disco jamás ha sido considerado de lo mejor de Davis, aún así me encanta.

Años después, en una de las ediciones de La Mosca en la Pared, había un artículo sobre Miles Davis y la importancia que tuvo para el Jazz, móvil que me impulsó a investigar más sobre él. El primer disco que escuché fue el famoso Bitches Brew(1970), uno de mis álbumes favoritos de este oriundo Illinois, y en donde, Davis, abrazó la música psicodélica, el avant garde y creó puentes con el rock progresivo de la época, presentándolo además con una hermosa portada creada por Mati Klarwein

La contra portada es igual de genial.

Más >