He venido ha pedirte perdón: Análisis de un gran video
Varias, muchas son las rolas de Juan Gabriel, que pocos mexicanos pueden resistir. Les guste el género que les guste, sean lo más clavados que quieran presumir, incluso si son jóvenes y aún no aprenden a aceptarlo, en el fondo una parte de ustdes canta y baila. Juan Gabriel es un grande y poco podemos escribir que le haga justicia, pero sí podemos hacer un rápido reconocimiento a uno de sus mejores videos, de también una grandísima canción.
El inicio es normal, si por normal recordamos que en una época contar la historia del video era la opción obligada, la letra se volvía el guión y se replicaban todos los escenarios mencionados. En este caso hablando de una história de amor y desamor, vemos a un joven Juan Gabriel separándose de una chica que lo deja caminando solo en el ocaso, donde el sol nos da de frente a la cámara saturando todo el cuadro, pero bueno, detalles, esto apenas inicia. Juan Gabriel se interna en el bosque y ahí al salir de cuadro tenemos la primera disolvencia hacia el segundo (y el que será último) set del video. Y donde la diversión empieza…
Primero vemos a Juanga en un bar, recargado en el escenario en una pose y look (pantalones y zapatos negros, calcetin blanco, parado de puntitas) como el que años después hiciera clásico Michael Jackson. Inevitables preguntarnos, ¿de ahí se habrá inspirado el Rey del Pop? Juanga canta tranquilo, casi inmutable, mientras una chica de bastante buen ver, sale entre caminando y bailando, coqueta y descarada sobre nuestro héroe, quien es el único por cierto en la pista. El baile a continuación, digno de cualquier Table Dance decente es glorioso.
Primero que nada ella es como deberíamos ser todos, directa. No le importan todos a su alrededor, ella tiene claro su objetivo: Juanga. Claro, cualquiera de nosotros ya estaríamos babeando, pero este es Juan Gabriel y se hará de rogar.
Entonces un mesero se atraviesa, grande. Hiperrealismo. Llegamos ya a la mitad del video y Juanga toma la pista, discreto al principio, es ella la que guía y se agasaja. Como suele pasar en muchas fiestas, la primera pareja abre la pista para las demás. El camarógrafo se despierta y hace un suave desplazamiento hacia la derecha. Para este momento ya la canción nos tiene donde ella quiere, eufóricos, no hay vuelta atrás, al contrario, hay que entregarse, y así lo hace Juanga y su misteriosa y cachonda pareja entrelazando piernas y contoneándose cínicamente.
Son ya cuatro minutos de canción y video, viene la mejor parte, la música para y es sólo la voz la que canta el coro para luego retomar de nuevo con todo. El bar ya tiene humo y ambiente de congal. La cámara regresa a su punto de origen, la gente sigue atravesándose… y ya.
Aplausos.
Barato, eficaz, entrega lo que esperamos y más. Vanguardista. Una joya este que fue el tercer sencillo de su carrera. Y que hoy todavía sigue siendo mucho mejor que varios llenos de altas y caras producciones. Grande Juan Gabriel, grande.
Comentarios
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Desautomatas el julio 30, 2012 a las 6:38 pm, y está archivado en Culto, Música, Videos. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. En este momento no se permiten comentarios, pero puedes enviar un trackback desde tu propio sitio. |






