Dos reseñas: Ty Segall Band y Elvis Depressedly.
Me he desencantado del ejercicio de reseñar discos. El espectro de crítica siempre es cambiante y ya que la percepción es variable, nunca se llega a acuerdos totales, por lo tanto el ejercicio es fútil, sin embargo, hay cosas de las que se tiene que hablar.
La primera en este caso, es la enormidad de Ty Segall y su nuevo lanzamiento, Slaughterhouse, firmado ahora como Ty Segall Band, disco que vio la luz hace un par de días y que conjunta una serie de publicaciones contiguas (pero específicas, cada una diferente) por parte de este coloso del Garage Punk y R&R. Para esta ocasión concreta, Segall manejó el proceso de composición a lado de sus músicos de gira, entre los que se encuentra otro gran representante de la escena, Mikal Cronin.
Si bien, Segall ha explorado diferentes variantes de un mismo género, añadiendo elementos como psicodelia, ultra fuzz, eco, múltiple distorsión, juegos vocales y acortes rítmicos, entre otras cosas, vale la pena mencionar que en este trabajo, el señor decidió brutalizar el sonido y aglomerar una cantidad inmensa de referencias de producción, desde guitarras cien por ciento Punks, hasta la gruesa y espesa consistencia de las liras a la Iommi. Es un disco de guitarras, es poder puro, y energía bronca que al fin ha tomado una producción alejada de la baja fidelidad y que lo ha separado cuánticamente de sus compañeros de genero. Dentro de la potente explosión sónica del Slaughterhouse (Qué gran nombre) se generan escenarios de violencia bíblica y lirismo veloz, un disco corto en duración pero magno en resultados, donde no existe el desperdicio, incluso con una canción como Fuzz War que dura diez minutos y se basa en, precisamente, como el título lo indica, guitarras bañadas en fuzz peleando, una oda a la luxación notal. Si usted aún en cree en el R&R este es el disco indicado, sino también.
La segunda cuestión en discordia es un lanzamiento nuevo de un artista también bastante reciente y desconocido, el señor Mickey Cothran, también conocido como Elvis Depressedly, un alter ego que ahora Cothran mató para continuar, pero que en esta última oda a la tristeza y melancolía trata con respeto y muchos huevos, no es un chillón más del folk, es un verdadero artista de la hipocondría, que además de ser justo con las letras y producción, instrumentaliza como un verdadero genio, desde chelos y cuerdas acústicas, armónicas a la Dylan y ocasionales guitarras R&R, hasta beats electrónicos de sintetizadores viejos que coquetean con el Lo Fi y que por momentos parecen llegar a rozar las puntas del New Wave, situación que convive pacíficamente con el misticismo a la Nick Drake o Ellioth Smith. El disco está disponible en Bandcamp y hasta hace un par de días todavía se podía bajar gratuitamente, así que si les interesa, háganse de este gran material llamado Mickey’s Dead.
Comentarios
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Arturo Uriza el junio 27, 2012 a las 6:56 pm, y está archivado en Discos, Música. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. En este momento no se permiten comentarios, pero puedes enviar un trackback desde tu propio sitio. |








