Si creen en los MTV Music Awards, Grammys, Oscares, Billboard Music Awards, etc., mejor dejen de leer esta publicación. Pocos premios tienen hoy en día credibilidad alrededor del mundo, más en la industria del espectáculo. La mayoría responden a las tendencias y necesidades del mercado, son una gran arma promocional.

Sin embargo el joven premio Mercury Music Prize, creado y entregado por la British Phonographic Industry y la British Association of Record Dealers. Sólo músicos, periodistas, ejecutivos y gente relacionada a la industria en la Gran Bretaña son jueces, encargados de seleccionar nominados y ganador; y el músico o grupo debe ser británico también, lo cual ya es mucho, como bien sabemos si algo saben hacer los británicos es música.

Aprovecho el premio de este año anunciado la semana pasada para reseñarles resumidamente el disco Let England Shake de PJ Harvey, además incitarlos a que lo compren (vale la pena, completamente) y escuchen una y otra y otra vez.

Uno de los mejores discos que he escuchado en mi vida. Ya siendo fan de PJ Harvey el disco me ha sorprendido, conmocionado y enamorado desde que lo escuché. Es una dura crítica a su país Inglaterra, y una muestra de lo que significa producir un disco.

Los responsables son John Parish, Mick Harvey (quienes además cantan) y Flood. Evidentemente los tres tienen un impresionante curriculum, pero sobre todo son un equipo, han producido junto a la misma PJ varios de sus discos. La química y admiración existe entre ellos y hacia ella, lo cual se nota (chequen el último video).

Let England Shake abre el disco, prepárense, el viaje no será fácil, no está hecho para serlo, tienen que estar dispuestos a escuchar, no tararear, mucho menos cantar. The last living rose de inmediato se posiciona como una de las mejores canciones del disco. Muy del estilo PJ, quizá la más reconocible. Dulce, hermosa, un paseo en el parque. La canción no es complicada, es sólo muy buena, una canción completa, con voz, contenido, ritmo, melodía.

The glorious land. Hay que tener dos cosas para usar el sampleo de trompeta que constantemente se escucha (de manera molesta) en la canción: gran humor y muchos huevos. Es una incesante ruptura, quizá muchos piensen que el ruido viene de otro lado, pero no es así, es totalmente intencional. La letra es lo que debe ser, sobre todo al referirse a la guerra en Afganistán y las intervenciones inglesas y norteamericanas.

 

The words that maketh murder. Lanzado como segundo sencillo, una canción prácticamente folk, podría ser de protesta. Los coros retumban, introducidos de forma saturada y es fácil acompañar con palmas el ritmo. All and everyone baja el tono un poco, una canción en la que se escucha la acústica del estudio/iglesia donde fue grabado todo el disco.

On Battleship Hill. La canción que puede ponerle la piel de gallina a cualquiera. Arreglos vocales, piano, arpa, guitarra, batería de jazz. Empieza dándonos un respiro y luego se deja ir hasta que finalmente se consume ella misma.

England es la más “floja” de las canciones, y no con ello quiero decir que sea mal, sino que sólo es buena, y en este caso, rodeada de excepcionales canciones, se “queda corta”. Aún así la producción se mantiene, valiente. Los coros y niveles son contrastantes y llamativas, las cuerdas de fondo sutiles y precisas. El final muy bueno y la letra lo mejor. PJ Harvey nos deja ver que no es fácil ser un inglés inteligente, y sobre el país al que canta amar dice: England you leave a taste, a bitter one. (Inglaterra, dejas un sabor, uno agrio).

In the Dark Places. Una historia, común, una historia que ya han escuchado, pero que nadie había cantado así. La voz de PJ Harvey no parece disminuir nunca, incluso cuando lo hace.

Bitter Branches. Pónganse el cinturón de seguridad para escuchar esta rola, levanten los brazos y griten. Esta canción tiene que enseñarnos a escuchar rock, escuchen lo sencillo que es, lo sutil, descubran lo que importa.

Hanging in the wire nos deja respirar y sonreír. Es probable que le durante esta canción piensen un poco de todo, más a estas alturas del disco, quizá en ustedes, en alguien más, en el país donde vivimos y lo que estamos dejando que hagan con él. Written on the Forehead presume el origen de PJ, es inglesa, debemos tanto a su nación musicalmente que nos lo recuerda, así como el espíritu que en décadas pasadas ha hecho de esos músicos ingleses responsables por las acciones de su gobierno, en esta canción escucharán esa esencia.


Finalmente The color of the earth. Un poema donde ella hace de corista. El cierre del disco que como el cierre de todas las canciones es perfecto, parece de pronto dejarnos insatisfechos, o precipitado, pero si ponen atención sabrán que no es así, simplemente era el momento para terminar de cada canción y el disco, sin miedo.

La portada de Let England Shake


¿Es este el mejor disco en la de por sí ya impresionante carrera de PJ Harvey, incluso más que el anterior también ganador del Mercury Prize Stories from the City, Soties from the Sea hace 10 años (Olvidé mencionar que es la única en haber ganado el premio dos veces)? Sí, para mi gusto lo es. Su deber es escucharlo completo. Cómprenlo lo antes posible. Si no hablan inglés he aquí una buena razón para aprender. Y enamórense de PJ Harvey (sí, más si ya lo estaban).