New Garage Explosion!!: In Love With These Times
¿Se acuerdan cuando Puebla tenía una escena musical emocionante? Chale, yo no, la neta creo que nunca ha existido. Pero últimamente, mi fe ha regresado gracias a las posibilidades que proveen las nuevas maneras de conocimiento y adquisición de conocimiento musical; creo que ahora que es mucho más fácil y barato adquirir música chida, por lo que, según yo, habrá más gente que empiece a tirarle a ondas de más calidad, y no sólo a las porquerías que hasta hace poco gobernaban la ciudad, como el surf y el ska.
Saco esto porque mientras buscaba unos videos de Ty Segall, encontré este documental de la VBS sobre el nuevo Garage en el gabacho y su función como respuesta al dominio del R&R inglés en la historia del Rock, que aunque es bastante romántico, también nos recuerda los pinches xenófobos que son los gringos.
El documental comienza con una escena, que si usted siente familiar, es porque en algún punto de su vida ha tenido una banda. La necesaria autoayuda, el chomilkeado obligado, aquél primitivo momento en el que se tienen que colocar todas las cosas unas horas antes de la tocada, ese par de minutos previos a la catarsis y explosión, el sudoroso preámbulo a subirse y tocar, todo ese ritual antecedente al ruido y la aceleración que aquí ilustra a la perfección el extinto Jay Reatard.
Por supuesto, el Garage no es algo nuevo, es algo que ha estado bien documentado desde los sesenta y que en nuestros tiempos tiene un revival tan importante gracias a la herencia que dejó el Punk Rock y la nueva explosión de bandas autosustentables que bajo la facilidad del D.I.Y. trabajan para divertirse y viceversa, instalados en las ópticas de viejas bandas como The Sonics, The Rats o los Kingsmen.
El desfile de bandas es increíble. El montón de proyectos que se han gestado durante esta última década es algo de lo que se vale este docu para exponer la cuantía y autenticidad del Garage como un despliegue auténtico de talento y energía; desde bandas ya famosas como Black Lips, Jay Reatard, King Khan, y Vivian Girls, hasta bandas y solistas de culto como The Spits, Ty Seagall, The Dirtbombs y Hunx And His Punx, todos exteriorizando las razones por las que tocan y creen en el R&R, algo que a estas alturas del juego mediático podría parecer muerto, pero que sigue siendo relevante gracias a las generaciones de morros que agarran una guitarra.
Otro punto importante es la escena de disqueras independientes y la vieja práctica del coleccionista obsesivo, bastante notorio con la colección arte objeto de muchos artistas, productores, periodistas y poseedores de tiendas, quienes en esta época siguen dando vida al vinil, aquél pasional formato que aunque parecía muerto y olvidado, en realidad nunca desapareció, y que en estos años ha tenido aún más auge entre los amantes de la música y por su puesto, entre la escena del Punk y el Garage.
Así que ahí están las tres partes en que está dividido el documental, que aunque está en inglés es bastante discernible y disfrutable aunque no le peguen mucho al idioma. Disfrútenlo y al terminar, espero que agarren su guitarra, bajo o batería y le empiecen a dar al R&R.
Comentarios
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Arturo Uriza el junio 2, 2011 a las 10:25 pm, y está archivado en Cine, Culto. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |








