Vietnam o los retratos de la derrota (Parte I)
Por: Zángano.
“Saigon…Shit, I’m still only in Saigon. Everytime, I think I´m gonna wake up back in the jungle”
-Michael Herr-
A diferencia de la mayoría de las películas sobre la Segunda Guerra Mundial (SGM), los filmes sobre Vietnam no pecan de esa tendencia a exaltar con altas dosis de melcocha los heroicos valores gringos, tampoco exhiben a los Estados Unidos como los salvadores de un mundo al borde del colapso; no todas pecan de tal, por supuesto, pero se me vienen a la cabeza por los menos diez títulos donde el “esto es una pinche gringada” cabe a la perfección. La razón es muy simple: la SGM fue un éxito total obtenido en un periodo “corto” de tiempo, Vietnam duró diez años y creo que fácilmente puede ser catalogada como el más grande fracaso militar dentro de la historia contemporánea. La muerte de millones de personas inocentes, el napalm calcinando a mujeres y niños, la destrucción casi total de un país no sirvieron para nada; el aguerrido Charlie (así le decían los gringos al ejército norvietnamita, Vietcong=VC=Vince Charles= Charlie) triunfó, también lo hizo el Bloque Soviético y el Comunismo. La guerra de Vietnam, a diferencia de las otras grandes guerras gabachas, no fue herramienta para fomentar el nacionalismo dentro de las aulas de clases, sino el motivo de un trauma profundo donde el orgulloso espíritu del pueblo yanqui fue derrotado y el mito fundacional del sueño americano hecho cenizas .Vietnam abrió una brecha para crear cine desde una nueva y desgarradora mirada, la de la derrota. La guerra ya no sólo se retrató desde la gloria y la victoria, desde el rendimiento nipón y la caída de Berlín (que aunque no dejan de ser escenarios dignos del averno siempre estarán alumbrados por la luz del triunfo); se hizo acreedora de abordajes oscuros, exploraciones lúgubres que buscaban plasmar el densísimo infierno del fracaso bélico y las consecuencias de éste al volver a casa; aún más denso para una nación que se autoproclamaba como la más poderosa del mundo y que en el asunto de darle en la madre a los enemigos a punta de plomo estaba como los grandísimos Pumas en este Apertura 2011, invicta.

Scorsese y De Niro en la "personal movie" Taxi Driver. Uno de los matrimonios creativos más fructíferos en la historia de Hollywood.
Hay muchísimas películas que abordan indirecta o directamente el rollo de la guerra de Vietnam. Dentro del primer grupo la más icónica de todas es, quizá, la soberbia Taxi Driver de Martin Scorsese. La exploración a la mente de un joven veterano que regresa de la jungla alienado y con severos trastornos de personalidad es el reflejo de todos aquellos soldados que vivieron el infierno y regresaron con la derrota tatuada en la frente. Para ellos no hubo desfiles glorificadores, ni agradecimientos populares. Travis (De Niro) es el arquetipo del joven traumatizado por la guerra que al volver a casa encuentra la corrupción, decadencia y podredumbre del código defendido en “Nam”: el de la libertad, el de la democracia, el del capitalismo, el de occidente. En el segundo grupo –abordaje directo- son Full Metal Jacket de Stanley Kubrick, Apocalipsis Ahora de Francis Ford Coopola y Pelotón de Oliver Stone (pura sacred cow) las que justamente han recibido el adjetivo de obras maestras al capturar profundamente la intensa psicología de los soldados en el campo de batalla y revivir el corazón de las tinieblas que por aquellos días latía con intensidad en lo profundo de la selva vietnamita. Verlas es prácticamente obligatorio. Hasta la próxima donde ahondaré en las tres últimas películas mencionadas.

La penúltima película de Kubrick "Cara de guerra", una prueba de que en los ochenta se hizo cine de alta calidad.
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Zangano Redentor el marzo 23, 2011 a las 6:03 pm, y está archivado en Cine, Culto. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |







